jueves, 12 de enero de 2012

CONVERSACIONES CON UN EXORCISTA

CONVERSACIONES CON UN EXORCISTA

Sin duda que desconocemos lo que la vida nos deparará en el futuro, con las personas que nos vamos a topar y sobre todo, personajes interesantes que nos pueden enseñar algo más. Y no hablo de lo que está escrito en los libros, sino de materias mucho más edificantes y validas para esto de la vida.  En uno de estos casos, que no lo quiero llamar coincidencia, tuve la suerte de conocer a una de estas personas que, al menos, nos hacen reflexionar sobre aspectos básicos de nuestra existencia aquí, en este remotísimo y diminuto lugar dentro del todo universal. Lo primero que llama la atención de este sacerdote es su juventud: apenas entrado en la treintena, posee una experiencia y unos conocimientos, dada su preparación religiosa, dignos de pertenecer a otros con más dilatada carrera. Ha sido profesor y bibliotecario en el seminario de Corbán (Cantabria) y doctor en teología moral por la Academia Alfonsiana de Roma. Además de esto, nuestro ya amigo Don Pedro Cayón Cagigas, después de sus densos estudios sacerdotales, durante los años que preparaba su doctorado en Roma, se codeó con los personajes mas destacados del momento en aquellos ámbitos religiosos. Hoy en día, inmerso en su labor feligresa, su filantropía es reconocida por muchos de sus practicantes, dentro de su ahora pequeña y humilde parroquia de un pueblecito cercano a la capital cántabra, en donde es sacerdote de varios pueblos del ayuntamiento de Camargo.


Pero a pesar de esta actual situación, un tanto sosegada, don Pedro tiene una estela dentro del periodo de su vida que pasó en el Vaticano, bastante más agitada de lo que pudiéramos imaginar y en materias enormemente tenebrosas y enigmáticas.  Durante más de dos años, don Pedro se convirtió en uno de los principales ayudantes del famoso Padre Amorth, toda una leyenda del exorcismo. El Padre Gabrielle Amorth, nació en Módena, en 1925. En su juventud hizo política, luchando contra los fascistas en Italia y, en 1946, pasó a colaborar con la Democracia Cristiana, siendo estrecha su relación con Giulio Andreotti. Después abandonaría la política, y en 1954 fue ordenado sacerdote. Pero Amorth, a pesar de estos sobresalientes cargos, destacaría por convertirse en el demonólogo oficial de la Santa Sede, exorcista oficial de la Diócesis de Roma, autor de varios libros sobre el Diablo y protagonista, por todas estas razones, de cientos de exorcismos a lo largo de su dilatada vida.



Y en algunos de ellos iba a tener un papel principal nuestro interlocutor en esta agradable y didáctica conversación: don Pedro. El Padre Pedro nos recibió en su despacho oficial de la casa parroquial, mostrándonos en un primer momento, sus inquietudes y aficiones como cualquier otra persona de su edad dentro de nuestra sociedad actual, con los pies bien puestos en el suelo, integrándonos muy pronto en una charla que se nos iba antojando a cada segundo más interesante.

Y sin duda, aparecieron aquellos años en Roma, los exorcismos de los que fue testigo y participante y sus experiencias con el Padre Amorth…



-         Don Pedro…¿Quién puede ejercer de exorcista?

Evidentemente un exorcista tiene que ser un sacerdote, una persona que tenga el sacramento del orden sacerdotal. Después, este sacerdote, por su valía y santidad reconocida, deberá ser designado y autorizado por el obispo para actuar en su diócesis. De hecho, cosa que pocas personas conocen, todas las diócesis del mundo tienen un cargo de exorcista y, de esta manera, de acuerdo con el código de Derecho Canónico y otros manuales de ascética y de moral, la persona, el sacerdote que desempeñe este cargo deberá de ser, como decía, de una santidad contrastada.

¿Por qué esta santidad debe de ser clave en este religioso? La razón es lógica, ya que el sacramental influye mucho en el exorcista. No es lo mismo, por ejemplo, que en una misa, donde independientemente de la santidad o no del sacerdote, este consagra el pan y el vino y estos sacramentos, a pesar de que el cura pueda estar viviendo en pecado mortal, son validos y quedan bendecidos. Pero en el exorcismo esto no ocurre. Repito que el exorcismo es un sacramental, en el que juega un papel muy importante la santidad del sacerdote, sobre todo en la lucha que debe de entablar con el Maligno.


-         Es obvio que para ustedes no hay duda de la existencia del Maligno y su continua alusión al Diablo refleja su respeto y la idea que tienen de su presencia entre nosotros…¿Cuál es el mayor triunfo que puede obtener hoy en día el Demonio?

Como  otros muchos religiosos han expuesto, el mayor triunfo del Demonio es no creer en él...


-         Es cierto. En otra conversación mantenida con un sacerdote a propósito de otros temas, salió a la luz esta cuestión. El cura me ponía un ejemplo muy ilustrativo: si a usted le entra un ladrón en su casa todas las noches, y no se da cuenta de que le roba, por supuesto que este ladrón continuará realizando este delito, porque su mejor estratagema es no ser descubierto…

Exactamente, y eso es lo que hace el Diablo entre nosotros. Le gusta que se le ignore, porque así puede actuar como le plazca. Le voy a contar un pasaje de mi vida de estudiante en Roma que le dará que pensar, particularmente sobre este asunto. Yo, a partir del primer año que estuve terminando el doctorado en Roma, coincidí con un sacerdote cordobés que conocía al padre Gabrielle Amorth, y juntos, en muchas ocasiones, nos concedía algunas horas para charlar y concienciarnos a los jóvenes sacerdotes de que el Demonio existe y que está ahí. Tiempo después, yo comencé a realizar con este compañero andaluz y con el Padre Amorth exorcismos. Y estuve realizando esta tarea durante más de dos años. Pues bien, una de las mayores evidencias de la presencia del Maligno que yo he vivido, ha sido, y esto lo escuché de los labios de una persona poseída, como en estos últimos tiempos, Juan Pablo II atrajo a tanta juventud, cosa que irritaba hasta cotas inimaginables al Maligno, a través de estos poseídos. Hay que recordar que Juan Pablo II oficialmente no es santo, pero para muchos oficiosamente si lo es. Tenemos que recordar también que Juan Pablo II realizó un exorcismo en la Basílica de San Pedro. Y digo todo esto, porque al poco de morir dicho Papa, mi maestro, el Padre Amorth, lo invocaba durante los exorcismos que realizaba, y yo no he visto jamás como estas personas poseídas, como decía anteriormente, mostraban tanto odio y tanta rabia hacia este Papa. El nombre de Giovanni Paolo II se mencionaba en un ritual de exorcismo, y aquello era indescriptible, gritos, saltos, blasfemias…


-         ¿Cómo se puede diferenciar una verdadera posesión diabólica con otro tipo de patologías, es decir, con una enfermedad de tipo psiquiátrica?


Le voy a responder directamente y de manera concisa: haciendo el exorcismo, iniciando el exorcismo. Las personas que acudían al Padre Amorth para solicitar su ayuda, eran personas que ya habían sido evaluadas por, al menos, tres psiquiatras. Y esos médicos no podían establecer un diagnóstico, no sabían a que se debía las patologías que demostraban estos sujetos. Era algo completamente enigmático. A estas personas se le iniciaba en el exorcismo, e inmediatamente mostraban las características de un verdadero poseído. Comenzaban a hablar en lenguas, latín, griego, alemán, francés…que en muchas ocasiones se trataban de personas que no habían tocado un libro en esos idiomas en su vida, por ponerle un ejemplo. Recuerdo a una señora mayor en Sicilia, de cerca de 80 años, que jamás había salido de su aldea, que al tratarla en varios exorcismos, hablaba perfectamente alemán, respondiendo a nuestras propias preguntas.

Yo tampoco conozco ninguna enfermedad psiquiátrica, donde una persona saque clavos por la boca, y chinchetas y alfileres…y eso lo he visto yo a un poseído que tratamos en Roma. Otra de las características mas comunes que se percibían mientras realizábamos un exorcismo, es un extraño y penetrante olor a azufre. Algo incomprensible y que no se ha podido explicar. Como le digo esto, también le puedo decir que en otras ocasiones se percibían unos olores a rosas, que jamás en la tierra he sido capaz de volver a oler un perfume tan delicioso.


-         Es curioso esto que me detalla y a raíz de ello le voy a comentar que en muchas de las supuestas apariciones de tipo Mariano alrededor de todo el mundo, La Salette, Fátima, Garabandal…algunas de las fenomenologías que se recogen en torno a los supuestos videntes y a los lugares de las apariciones, son todos estos componentes que ustedes describen como dignos de un poseso: desde el aumento descomunal de la fuerza del individuo en cuestión, otras demostraciones físicas increíbles, el habla de lenguas desconocidas o extranjeras, la xenoglosia, la percepción de olores, en ocasiones a rosas, muy agradables, y otras a azufre, curiosamente a este mismo elemento que usted cita, no tan agradables, la osmogénesis…¿no le parece al menos contradictorio esas características idénticas en ámbitos tan dispares como puedan ser una aparición religiosa o una posesión diabólica? ¿No apoya todo esto a aquellos que defienden la teoría de que ambas cosas son lo mismo, es decir, una representación de fuerzas malignas, encubiertas de distintas formas?

No le puedo contestar porque desconozco estas coincidencias en esas problemáticas.


-         Usted sabe que algunos estudiosos de estos asuntos defienden la teoría espiritista, o, es decir, que un espíritu, en vez del Demonio, es el que ha logrado poseer el cuerpo de una persona un tanto sensitiva, y a través de esta puede, de nuevo, estar entre nosotros para completar alguna labor que dejó pendiente en el mundo terrenal u otra cuestión similar, ¿Qué me puede decir de esta teoría espiritista en contra de lo que se presupone la presencia del Demonio?


Yo puedo aceptar que puede haber almas, como decía el Padre Pilón en uno de sus libros de parapsicología, en el cual se recoge una tesis que se elaboró en Roma, en donde afirmaba que existían almas que por una especie de don especial o de gracia especial, pueden retornar a este mundo y avisar a sus familiares o conocidos de algo. Pero luego lo que no comparto es el retorno de ese supuesto alma al cuerpo de una persona para hacer tanto mal, como es el caso de los endemoniados o poseídos que nosotros hemos tratado. Eso es lo que no comprendo. Yo puedo comprender que un alma, porque quiera avisar a sus familiares para decirles algo muy importante, o para advertirles de un peligro inminente, regresen a un cuerpo que le sirva de vehículo para esta tarea, pero el hecho de que un alma regrese para poseer a una persona, a veces durante años, haciendo la vida imposible a esta persona…yo no encuentro respuesta para esto. Y es que no hay que olvidar que un exorcismo, por definirlo a grandes rasgos, no es más que un acto de fe en la potencia de Dios, para demostrar al Malvado que su poder es mucho más poderoso.

-         ¿Qué puede hacer alguien que se cree victima de una posesión diabólica? ¿Cómo debe obrar, a quien debe acudir, como se debe dejar guiar?


Lo primero que debe de poner son los medios como, por ejemplo, pone un alcohólico para desengancharse del alcohol. Evidentemente una posesión no es una adicción, pero lo principal es que esa persona muestre su voluntad hacia una vida de gracia. Y una vida de gracia hablamos de frecuentar los sacramentos, de confesarse, de rezar, de tener, en definitiva, un ritmo de vida reglado en el sentido cristiano. Y si todas estas medidas no surten el efecto deseado, no quedará otro remedio que iniciar el exorcismo. Se consultará con el Obispo de la Diócesis y a partir de ahí, se realizarán las pruebas necesarias para que verdaderamente se descarte que no sea una enfermedad psicológica o psiquiátrica, una patología psicosomática, sino verdaderamente certificar una verdadera posesión.

Evidentemente y esto es muy importante, la Iglesia no admite realizar un exorcismo sin que se sepa verdaderamente que esa persona está poseída. Pero también debo decir que mi maestro, el Padre Amorth, siempre nos decía que nunca sabremos que  una persona está poseída, hasta que no iniciemos el exorcismo.



-         ¿En que consiste verdaderamente un ritual de exorcismo? ¿De qué útiles o herramientas, por llamarles de alguna manera, se valen ustedes para realizar esta labor?


El exorcismo es un ritual, y el que yo he utilizado, siempre con permiso, es el ritual antiguo, el ritual de San Pío V, proveniente del Concilio de Trento, que es el más utilizado. A pesar de esto, hace algunos años ha salido el nuevo ritual de exorcismos, pero que a mi entender y en palabras del propio Padre Amorth, es un poco “light”…y por esta razón nosotros siempre hemos utilizado el ritual antiguo, que son una serie de oraciones, de peticiones, invocaciones a Dios, a la Virgen, a los Santos, en fin, un Sacramental que tiene un orden de ritos para que ese espíritu maligno salga de esa persona. Esto no se consigue ni con un exorcismo, ni con dos, ni con tres…a veces es durante mucho tiempo y mediante muchos exorcismos.

Y sobretodo, como le decía antes, que la persona reconozca su situación y que tenga voluntad de salir de ahí. Porque esto es como la famosa tabla ouija, la dinámica del porqué una persona entra en se camino de la posesión es similar. En determinados momentos de nuestra vida abrimos puertas y no nos damos cuenta que debemos de cerrarlas. O simplemente la gente no sabe cerrarlas. Y por esas puertas no sabemos lo que puede entrar si hablamos de otras dimensiones, de otros planos de la realidad. Hay investigadores que recogen que hay personas que han muerto por realizar la ouija o en psiquiátricos desahuciados tras realizar una ouija. Y es que tengo que decirle que la ouija en una posesión diabólica tiene un protagonismo de primer orden. Yo pienso que, aparte de las teorías sobre las fuerzas o energías que aparecen sobre este tablero, que algunos las achacan a la misma psique humana o a actividad extrasensorial de nuestra propia mente, cuando no a un rotundo fraude, lo que se representa ahí no es para nada bueno, y obedece a otra naturaleza de orden sobrenatural más maligna que todo eso.

Y por supuesto hasta que esto ocurre, la persona es la única responsable y voluntaria para que todo este mal aparezca en su vida, siendo inconsciente al abrir esas puertas hacia algo desconocido, o tal vez, enfocando su vida por derroteros muy poco recomendables. Esto se podría denominar como la voluntad personal. Pero también se han dado casos de terceras personas que han utilizado una posesión como arma arrojadiza, al desear y muchas veces conseguir, que a individuos envidiables por motivos variados, sean arruinadas sus vidas a través de estos males.

 Hay muchas sectas satánicas, por ejemplo,  que se dedican a intentar poseer o a “enviar” posesiones, si se me permite el término, a otras personas, que ni siquiera sospechan estos malos deseos para con ellos.



-         Usted ha comentado que, ante todo, para que la persona sea ayudada, tiene que reconocer su posesión. Pero esto, con todos los respetos, me parece harto complicado, desde el punto de vista de esa misma persona que en teoría se encuentra poseída y no es dueña de sus propios actos ¿Cómo es posible que ella misma reconozca ese mal que posee o como ese mal se refleja en su vida cotidiana?


Yo, a todas las personas que he estudiado con esta problemática, se encontraban en un momento de su vida traumático. Traumático a nivel familiar, a nivel de pareja, a nivel de hijos, a nivel de trabajo…todo lo opuesto a llevar una vida al menos medianamente feliz. Era gente con una depresión fortísima, achacada a los efectos secundarios que tiene una posesión. Y es que no es la persona poseída la que sufre este mal, sino todas las personas que la rodean como usted puede comprender.

Hay un elemento sorprendente y muy llamativo para reconocer a una verdadera persona poseída, como es su gran aversión a todo lo que tiene que ver con lo sacro. Una persona que viene a una Eucaristía y se manifiesta con unos chillidos espantosos, con insultos, con grandes aspavientos dentro de la misma iglesia porque ha visto la Sagrada Eucaristía, o porque una persona que iba con ella le ha tocado con agua bendita, métodos que se suelen hacer, como yo mismo he sido testigo, es un fiel reflejo de todo esto que le estoy exponiendo.




-         ¿Es posible no poder curar a un poseído?


Durante el tiempo que yo he estado participando y, a la vez, analizando esta problemática, que ha sido durante dos años y medio, he visto curarse a muchos. Pero probablemente, durante la historia del Cristianismo, hayan existido casos sin remedio. Si esa persona no ha puesto de su parte la voluntad para dejar ayudarla y expulsar esa posesión maligna que le está ocupando, eso perdurará para siempre, hasta el fin de sus días. Y es que el mal en una posesión puede llegar hasta el final, hasta la muerte de esa persona. Y si a esa persona poseída se la deja libremente obrar, el resultado puede ser catastrófico. Yo he visto a chicas, de complexión delgada, demostrar en esos estados una fuerza tal que eran capaces de levantar un armario.

 En la extensa gama de posesiones de las que yo pude ser testigo durante mi época en Roma, había posesos que sufrían unas alteraciones biológicas extremas. Hasta tal punto que yo pensaba en ocasiones, por ejemplo, que si el exorcista en cuestión no se guardaba las espaldas legalmente, advirtiendo en una suerte de documento nuestra exclusión o la exclusión de los sacerdotes que realizan el exorcismo de responsabilidades, de lo que allí pudiera pasar, muchas veces podrían ser casos para estudiar policial y judicialmente. Porque claro, el Padre Amorth no iba a matar voluntariamente a un poseído, pero lo que lleva dentro dicho poseído sí. Además, no sería la primera vez que alguien con este mal muere de un infarto durante un ritual de exorcismo…y por todo esto creo que a nivel judicial hay un vacío. 


-         Don Pedro, ¿Cómo se comporta el Demonio para no ser reconocido dentro de lo que se pudiera denominar como una verdadera posesión diabólica?

Las argucias son innumerables. Hay que darse cuenta que el Demonio es el padre de la mentira, y entonces, a partir de ahí, sus tretas son variadísimas para confundir a todos. Yo, de todo lo que he visto en los exorcismos a los que asistí, le puedo decir que en ocasiones trató de engañarnos no hablando, simplemente callando, pasando a confundir de diversas maneras a los presentes. La violencia descomedida, los chillidos de ultratumba…muchas cosas. Y es que estamos hablando, no de un Demonio, no de una entidad, sino que hablamos de Ángeles caídos, uno de los cuales es Satán. Pero hay muchos más y cada uno tiene su forma de proceder, de manifestarse y sus propias argucias. Como antes le decía, intenta confundir a todo el mundo, desde el exorcista, a la persona que utiliza o en la que se ha introducido. Y la mayor confusión que ejerce hoy en día, es la de tratar de hacernos ver que no existe. A través de la historia, el tema del Demonio ha sido algo pendular. Me explico: hemos pasado durante diversos momentos de la humanidad de tener el Diablo encima de la mesa a todas horas, y todo lo que nos ocurría tenía que ver con él, a tiempos en los que se creía o en los que se cree que todo es culpa del hombre. Y yo puedo afirmar, tras mis experiencias, que no todo es culpa del hombre. Hay en ocasiones, algo que transciende esa maldad al hombre, y que le culpabiliza a él, pero verdaderamente no es el culpable de ese mal.




-         De todos los exorcismos a los que usted ha asistido, ¿Cuál ha sido, ya sea por sus características especiales, por su fenomenología inusual, etc…el que más ha llamado su atención?


El exorcismo al que yo he asistido y que más me ha impactado, ha sido el de una chica, Paola,  que tendría unos 25 o 26 años, en Roma, una chica bastante fuerte, que provenía del sur de Italia. Pues bien, a esta chica había que atarla a la cama con cuerdas, porque ejercía una fuerza descomunal. En la habitación nos encontrábamos el Padre Amorth y dos sacerdotes más. Había un grupo de laicos que ejercía labores de oración, y al mismo tiempo también tenían autorización para ayudarnos en lo estrictamente físico, o lo que es lo mismo, sujetar a esta persona durante el exorcismo, que, como le digo, se mostraba extremadamente violenta. Yo recuerdo que éramos doce o trece personas y no podíamos con ella.

Por otra parte, ha significado mucho en mi vida lo que a mi me representó hacer el exorcismo a esta persona. Hay que decir que por el orden sacerdotal, nosotros tenemos las manos consagradas. Entonces, yo como sacerdote, si toco con mis manos a un poseído, el Demonio, como tiene reacción contra todo lo sacro, ejerce una oposición total. Entonces el Padre Amorth me pidió que impusiera mis manos en la espalda de esta chica, y yo no he visto una reacción tan llena de odio, de maldad…no le se explicar, hay un punto en el que faltan palabras para definir tanto mal. Y después de esto, las manos que yo había puesto sobre ella se quedaban grabadas en rojo en su espalda. Le había hecho un moratón. Esto hizo que mi fe y lo que competía a mi ámbito Ministerial, se revalorizara. Me sirvió de mucho en mi vida sacerdotal.

En otros casos también le puedo decir que las muestras de estas posesiones eran al igual increíbles. Por ejemplo, nosotros sabemos latín, por nuestra formación religiosa, obviamente. Pero ¿como puede ser posible que una campesina de 75 años, en una remota aldea perdida de Sicilia, que ha dedicado toda su vida a ser una madre de sus hijos, una buena esposa, una humilde trabajadora del campo…y que de la noche a la mañana hable un perfecto latín clásico? Yo no me lo puedo explicar. Porque para hablar en un latín clásico, hace falta tener muchos años de formación. Y alguien puede pensar que pudiera ser una farsa y que se habría aprendido un párrafo de algún autor clásico de memoria. Pero no era así, porque nosotros la preguntábamos, incluso preguntas en una forma muy culta, y ella contestaba correctamente, sin dudar un solo momento. Es una cosa que yo, con el resto de las personas que allí nos encontrábamos, no podíamos explicar.

También he asistido a esputos con chinchetas y pequeños clavos. Concretamente una chica, que escupía estos objetos en la saliva, sin ningún tipo de artimaña, ya que habíamos hablado con ella instantes antes, y no demostraba tener ningún tipo de incorrección en la boca o en el habla.

En cuanto a los síntomas físicos más llamativos  que muestran las personas poseídas,  también son interesantes, pero tampoco hay que exagerar, como lo han hecho en diversas leyendas urbanas o películas realizadas al respecto. Es todo mucho más sutil, pero no por ello, menos malignas. Por ejemplo, es cierto que las facciones del rostro de esas personas cambian, segregan más saliva, el movimiento de los ojos aumenta mucho y se llegan a poner en blanco, se produce una sudoración excesiva. Su voz cambia. Una persona con una voz suave, que hace unos minutos estábamos hablando con ella tranquilamente, se torna más oscura, mas agresiva, los chillidos, las voces son atronadoras…en fin, todo lo que se puede ver en la película El Exorcista, se puede poner en paralelo a esto, a la realidad, pero hay que advertir que una película es una película y que en ella las cosas se muestran hiperbolizadas.

Como le decía anteriormente, la posesión diabólica siempre muestra un rechazo y un odio infinito a todo lo que tiene que ver con lo sacro y la Iglesia, ejerciendo incluso la violencia hacia nosotros. Muchas veces el tipo de agresiones que el Demonio ejercía sobre nosotros, no eran tanto físicas, como sí psicológicas. Intentaba derrumbarnos, intimidar, diciéndonos que su poder era infinitamente mayor que el nuestro, que íbamos a sufrir mucho y que eso que nosotros estábamos intentado hacerle, iba a traer consecuencias muy negativas sobre  nuestras vidas. Yo pregunté una vez al Padre Amorth sobre los resultados que estos exorcismos podrían traer a la vida de un sacerdote y él me respondió que había una que era muy buena: la de diferenciar perfectamente el bien del mal, y así, de esta manera, el sacerdote podría rezar mucho y luchar mucho, para que el bien predominara sobre el mal.

-         Don Pedro, me habla usted mucho del Padre Amorth, sin duda uno de los personajes de los últimos años mas destacados dentro del Vaticano por su especial misión. Este hombre ha marcado mucho su vida, ¿verdad?

Sin duda alguna el Padre Amorth ha significado mucho en mi vida. No es un sacerdote cualquiera. Hay que darse cuenta que es un exorcista designado directamente por el Papa de entonces, Juan Pablo II, el exorcista del Vicariato de  Roma, el más importante. Para mi representa la santidad, es un hombre santo, que está dedicado totalmente a esas almas que tienen un sufrimiento tan grande. Y a pesar de que, sobre todo, en estos últimos años de su dilatada vida, tiene bastante mermadas sus facultades físicas, ya que su voz estaba desfallecida y la poníamos nosotros, sus fuerzas las poníamos nosotros…incluso tuvo que sufrir cierto ostracismo y ciertas críticas por parte de su propia comunidad religiosa y de la Iglesia en general, un hombre con un Ministerio tan reconocido lo dedicó a esta labor que estamos comentando hasta prácticamente la actualidad. Tiene que darse cuenta que esta persona se dedicaba casi todos los días, ya con sus 80 años largos, a realizar exorcismos, que le llevaban más de cinco horas, labor que conlleva un gasto energético tremendo y por lo tanto es una tarea agotadora. A pesar de esto, su labor era pertinaz, no le doblegaba nadie…ni el Diablo.

- Sin duda todo un ejemplo el Padre Amorth para usted…

Sin duda todo un ejemplo. Y es que pienso que la mayoría de la gente, incluso dentro de los practicantes de la Iglesia Cristiana, está confundida. Si sirven al menos estas palabras para concienciar a estas personas, para hacer que al menos reflexionen sobre la existencia del infierno y del Diablo, estaremos satisfechos. Y no vamos a ser tan ingenuos e imaginarnos un infierno como en la época medieval, un lugar físico adornado de fuego o de aceite hirviendo. El infierno es mucho más: el infierno es el lugar donde no está Dios. Así de sencillo y así de complicado.

Cuando uno ve las consecuencias que el Demonio tiene sobre la humanidad, y sobre determinadas personas específicas, ahí se acaban los cuentos. Y yo después de ver mucha casuística, como hemos comentado, creo que el hombre creado por Dios que está llamado a hacer tantas cosas buenas para sus descendientes, cómo en otras ocasiones es capaz de hacer mucho mal, pero no es en sí el responsable de las mismas, sino una criatura que le sobrepasa y que es el Diablo.













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