lunes, 23 de enero de 2012

ALTAMIRA por Rubén López

Altamira


            A lo largo y ancho del planeta, se extiende el denominado arte rupestre; cuyo verdadero y auténtico origen sigue siendo un misterio; del que Cantabria cuenta con la denominada “Capilla Sixtina” del mismo, en el municipio de Santillana del Mar.
            Aunque las dataciones son difíciles de precisar en este tipo de obras, se fechan entorno a una antigüedad que se perfila entre los 40.000 a los 10.000 a. C.
            ¿Arte sin más? ¿Iconografía religiosa? ¿Simple reflejo de la fauna y costumbres de la época? La respuesta sigue abierta. Hay pinturas encontradas en lugares escondidos, que invitan a pensar en un cierto lugar de culto, a la vez que otras han superado el paso de los siglos a la intemperie, sin conducirnos a una pista sobre su finalidad.
            Lo primero que llama la atención de este tipo de arte, es la extraordinaria similitud que existe entre todas las manifestaciones del mismo, por más grande que sea la distancia que las separa. Tadrat Acacus, en Libia, recuerda Altamira, al igual que pueda hacerlo cualquier otro ejemplo, como pueda ser Twyfelfontein en Namibia, o  Santa Cruz en Argentina.
            Sin embargo, hay pinturas rupestres verdaderamente enigmáticas, como son las encontradas en Kimberley, al noroeste de Australia, en las que aparecen pintados seres de extraña apariencia.
            ¿Qué quisieron transmitirnos nuestros antepasados? El arte rupestre, no es una primitiva manifestación de pintura, sino una transmisión de conocimiento, del que hemos de aprender, y recoger el testigo. Somos los herederos del saber plasmado sobre la roca.  Mark Pagel, uno de los mayores expertos en biología evolutiva, afirma al explicar la teoría darwinista, que todas las especies terrestres descienden de otras especies. Cualquier cosa sobre la tierra está relacionada con todo lo demás…Descendemos de algo que se remonta atrás en el tiempo, y compartimos algo con un antepasado común…Cualquier cosa ha pasado por esa evolución…No existe lo primitivo y lo complejo, sino que todo tiene el mismo grado de evolución.

                                                                                                          Rubén López

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